lunes, 21 de marzo de 2011

Libre.


La suave brisa me acariciaba el rostro. Era una sensación agradable, diría que placentera. El viento me susurraba al oído palabras de amor, delicadas y finas. Me enmarañaba el cabello y me hacía estremecerme. Estaba en un estado de total placer. Sentía como si de mi alma brotaran unas alas. Unas alas preciosas, inigualables. Eran mi salvación. Necesitaba respirar aire puro, aliviarme, olvidarme de todo. Ese día me liberé de cualquier mal, para rehacer mi vida y no volver a contemplar nunca más el pasado. Aquel día sentí como si quinientas toneladas de malestar, malos pensamientos, inseguridades, desilusiones, frustraciones... se esfumaran y sólo quedara paz en mi interior. Había soñado con esa liberación horas, días, semanas, meses…
Quería provocar que todo saliera. Pero me he dado cuenta que la única manera de recuperarme era pasando página. Encerrando todo el mal en un baúl. Un baúl con diecisiete cadenas y veinticuatro candados. Enterrándolo en lo más profundo de mí ser. Y, ese día, lo conseguí. Conseguí deshacerme de todo y dar un paso más en mi vida. Estoy dispuesta a volver a ser la que era. Esa chica risueña, alegre, feliz. Estoy dispuesta a abrirme hacia los demás.
Estoy dispuesta a destruir esa coraza de mármol construida por todos los sentimientos enterrados ya en ese baúl.
Al fin, ese día ha llegado.

sábado, 19 de marzo de 2011

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Él era todo lo que ella tenía.
Era su mundo, su cielo, su vida.
Con él había vivido las mejores experiencias.
Había aprendido a querer, a amar.
Había aprendido a ser más segura, mejor persona.
Él era real.
Él...
Eso creía ella.
Él la quería,claro que la quería.
Pero ella, pensaba que le perdería.
No soportaba verlo con alguien más.
El simple hecho de verle con otra a ella le recorría un escalofrío por todo el cuerpo.
Por sus celos le perdió.
Ella no se veía capaz de querer a nadie más.
Le echaba de menos.
Demasiado.
Pero,
lo único que le quedaba,
era tirar para adelante y no pensar en nada más.
Ser fuerte.

sábado, 12 de marzo de 2011


Hay personas que no están,
otras que sí;
unas que están algunas veces y otras no.
Nosotros también somos como esas personas,
como las hojas secas que la tierra deshace y
se traga para crear nuevos frutos.

Hay personas que se protegen y por ese mismo motivo hieren,
y personas que decidieron dejar el miedo atrás para no herir y
ser heridas.
Nosotros también somos como todas esas personas.

Las flechas pasan de largo ante un pecho descubierto, transparente,
porque no hay nada de lo que protegerse.

Y uno mira hacia atrás y se ríe de lo poco importante que es,
de que su orgullo, su vanidad y su miedo son el espejismo
de una falsa importancia. La verborrea mental del grano de arena en el desierto.

Y entonces nos partimos de risa, sí, nos reímos de nosotros mismos
y decidimos caminar ligeros,
con nuestros supuestos defectos, que no son sino nuestra grandeza,
nuestra majestuosidad,
abiertos al mundo,
sin lastres,
sin resentimiento,
sin coraza.
Sólo sintiendo la brisa del mar y
el sonido de las campanas sonmolientas
un día cualquiera,
en una vieja y hermosa iglesia ,
a quien la bomba del miedo
arrancó el techo de cuajo
para dejar pasar la
vivificante y tamizada luz del día.

viernes, 11 de marzo de 2011

Existir,


Y cuando crees que no te puede ir peor, la vida te demuestra que te equivocas, que todo en lo que tú creías se desmorona porque empeora, porque no puede soportar toda la carga. Crees que con el paso del tiempo se arreglará todo pero no es así, siempre hay algo que impide que las cosas vuelvan a su sitio, y es ahí cuando de verdad empiezas a pensar que nunca se arreglarán, que siempre habrá alguien dispuesto a putearte, a joderte la vida, a menospreciarte, a reírse de ti. Siempre te encuentras con alguien que no tiene nada mejor que hacer que acosarte, que meterte miedo dentro del cuerpo, de crearte inseguridad y de no confiar en nadie. Es ahí cuando tú mismo por miedo a que te destruyan te creas una coraza, una protección, para que nadie ni nada la pueda traspasar, sólo aquellas personas que tú creas que son las adecuadas y las que de verdad importan. Sólo aquellas personas te conocen tal y como eres. La mayoría pensarán que es una tontería, pero la vida te enseña que no puedes confiar en la primera persona que se cruza en tu vida, porque os aseguro que si os aferráis a la primera persona que pasa por delante vuestro seguramente acabaréis mal porque no será la adecuada, puede que sí, pero, sinceramente, lo dudo. Que as mantenido ¿Un par de conversaciones? ¿Y con eso crees que os conocéis? ¿Qué te entenderá? ¿Qué no te mentirá porque dice que te quiere? No lo creáis. La gente puede llegar a ser vil y cruel, así que no os confiéis. Porque alguien muestre su parte tierna no significa que no tenga una parte odiosa. Pero siempre tendrás amigos y es preferible tener un puñado que te ayuden, que siempre que los necesites estén ahí para ayudarte y aconsejarte, para ser el hombro sobre el que puedas llorar.Esos amigos son los que valen la pena. Sinceramente, prefiero tener un puñado y que me quieran tal y como soy.
Alguien, hace mucho tiempo,me dijo: "Los amigos verdaderos solo los puedes contar con los dedos de una mano." Y tenía razón. Si te paras a pensar, cuenta cuanta gente no te ha fallado y siempre ha estado contigo, cuanta gente te ha apoyado en los peores momentos y te ha ofrecido ayuda, cuanta gente se interesa por ti y por lo que te pasa, cuanta gente te anima a seguir luchando y no tirar nunca la toalla, cuanta gente si te ve triste intenta sacarte esa sonrisa, cuanta gente te dice: "No llores más." Poca ¿Verdad? Ahí tenéis a los mejores amigos y si hacéis la cuenta, os daréis cuenta de que no hay tanta. Gracias a todas esas personas que formáis parte de mi día a día. Gracias por preguntarme: ¿Estás bien? cuando se nota que no lo estoy. Gracias por intentar que sonría aunque esté pasando un mal momento. Gracias por esos momentos que me regaláis a vuestro lado. Gracias por aguantar a alguien como yo. Gracias por estar siempre que os necesito y sobretodo, gracias por existir.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Intentar


Intento aparentar algo que no soy, protegerme, aislarme.
Prefiero vivir en otro mundo, alejada de la realidad.
Me da miedo enfrentarme a mis propios problemas.
Me odio a mi misma.
Ojala pudiera cambiarme por otra persona.
Desearía quererme más.
Me desahogo escribiendo.
Es mi terapia, mi medicina, mi adicción.
Un psicólogo gratuito.
Desearía cambiar.
Quererme.
Verme con otros ojos.
No avergonzarme.
Sí, lo sé, parezco una tía dura que no le afectan las cosas.
Es mi caparazón. Mi muralla construida por desdichas y pensamientos negativos.
Quizá, algún día, salga de mi hermética coraza.
Por ahora, me resultará imposible.
Intentaré quererme.
Lo intentaré.