Candela Nieto Marcos ha pasado a ser: lapalabrazurda.blogspot.com
Ahí seguiré mi blog en solitario.
Por el momento incluiré algún que otro texto de este blog para arrancar y más adelante seguiré escribiendo.
El rincón de la aprendiz.
domingo, 16 de octubre de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
¿Dónde están las llaves?
En el fondo del mar
El mundo no es el que está dentro de mí, dentro de mi cabeza, en mis razonamientos dialécticos, en un nivel de mediana profundidad; más adentro, dentro del todo, donde el mí se desdibuja, sí está el mundo real; o al menos el mundo en el que quiero vivir, del que quiero beber El reino intermedio y cambiable es el de la química, el de los neurotransmisores, el de la dopamina y la serotonina: el mundo intermedio es engañoso. El mundo exterior, como el interior, son reflejos el uno del otro, dependen de lo que yo decida proyectar o crear. El único indicador seguro para quienes tienden a distorsionar el mundo intermedio y, por ende, el externo, es el terreno primordial del caldo de mentes, el pacífico mar en el que se disuelven las neurosis individuales. Hay en él tres premisas fundamentales: respirar, sintonizarse y dejarse llevar. El mundo del mar profundo no es rápido y desaforado, es pausado y musical, no atiende a extraños retorcimientos y a desdobles; no es belicoso, sino indolentemente amoroso. No quiere herir ni competir, no quiere protegerse de nada ni de nadie, no quiere luchar. El reino del mar es solo uno. Puedes refugiarte en él siempre que lo desees y sólo tienes que respirar y olvidarte de todo… El mundo no es un lugar peligroso, no necesitas protegerte ni pelear… Luego puedes salir a la superficie y construir tu mundo externo con lo que aprendiste allí. No sigas las indicaciones del mundo intermedio porque son engañosas. Podrías perderte en razonamientos que parten de una premisa equivocada y construir un mundo atrofiado y mutante. Si el mundo intermedio no ha cogido demasiada fuerza, si no te ha envuelto totalmente con sus redes, tienes la posibilidad de desenmascararlo; posiblemente nunca dejes de oírle, pero dejarás de escucharle y de seguir sus indicaciones. Esporádicamente tratará de poseerte, especialmente cuando el mundo físico se encuentre debilitado, cuando las defensas estén diezmadas intentará de nuevo hacerse con el poder; pero no le escuches, vuelve a bucear y emerge vivificado. Él siempre está ahí, junto a todos los que viven y vivieron, en el lugar sin fronteras en que la muerte se desdibuja y la vida parece ser más luminosa que nunca, más auténtica que en cualquier lugar. Sólo bebiendo de allí podrás sortear las olas encabritadas del mundo intermedio, las distorsiones mentales y los juicios erróneos, y llegar a la playa del mundo externo en brazos de una suave ola que te depositará sobre las frescas arenas del armonioso mundo con el que siempre soñaste.
sábado, 9 de julio de 2011
Discurso al senado descentralizado de Aldeania

Hay viejos y nuevos mundos que luchan por la supremacía. Ambos pelean sin ser conscientes de que son igual de importantes en el proceso al tercer paso en el que han de contenerse. La tensión no desaparecería con esta conciencia; pero al menos sería admitida como un proceso necesario para el cambio que se avecina. Si los nuevos mundos caminaran exclusivamente a la velocidad imprimida por su entusiasmo, fenecerían desintegrados por el exceso inasumible de su avance. Si los viejos mundos no vieran sacudidos sus cimientos por la efusividad explosiva de sus contrarios, se anquilosarían hasta morir de estancamiento. Así pues, tanto las fuerzas retrógradas como las progresivas, son necesarias. Teniendo en cuenta este hecho, se hace inevitable el consenso. Cada parte habrá de ver más allá de su propia tendencia parcial, para discernir lo que las circunstancias son capaces de asimilar.
Ésta es mi opinión, y me agradaría sobremanera que fuera escuchada por sus señorías lo más desprejuiciadamente posible. El contorno de Hielolandia ha comenzado a fundirse y el avance inexorable de las aguas amenaza con inundar las costas de Barén y las de Almenia. Se ha procedido a llevar a cabo las primeras tareas de evacuación de la población, si bien la cuestión es ahora alojar a más de 10.000 refugiados. Los campos de Salia y Benter están abarrotados y sufren carencia de agua y alimentos frescos. Están produciéndose brotes de escorbuto en el 70% de ellos, por no hablar del virus de la demencia y la claustropatía. Ha llegado el momento de acabar con estas soluciones miopes que no hacen sino retrasar una toma de decisiones honrada que tenga en cuenta el futuro incierto y desolador al que estamos abocando a nuestros hijos. ¡Debemos despertar! ¡Cambiar nuestra forma de vida! Es la única solución. Debemos saber de qué cosas podemos prescindir y hacer de este conocimiento una actitud coherente. Ha llegado el momento de compartir ¡No podemos seguir manteniendo a cualquier precio este sistema cuya falsa opulencia depende de la desdicha ajena!
Volvemos a cometer los mismos errores que en el pasado. El grupo genetista ha caído en el delirio y trata de construir un nuevo mundo que, valga la ironía, hace aguas por todos lados. Las cúpulas microclimáticas han resultado ser inviables, pues no hacen sino desequilibrar aún más el ecosistema planetario. Todos los grupos aquí presentes decidimos hace unas décadas llegar a un acuerdo para reforestar y repoblar las diferentes zonas del planeta atendiendo únicamente a un criterio equilibrador del ecosistema; pero lo cierto es que la sana intención de los principios ha ido olvidándose para atender exclusivamente a las demandas de un mercado emergente que solicita, por puro capricho, los más variopintas y estrambóticas repoblaciones. Queremos construir urbanizaciones de lujo a gusto del consumidor sin tener en cuenta los perjuicios que implica transformar la fauna y la flora de cada zona concreta del planeta. Los gustos antojadizos de las clases adineradas se han convertido en el único criterio para la reforestación y la repoblación animal. Ofrecemos naturaleza a la carta: lujosas mansiones con su pequeña Antártida en la azotea, gloriosas avenidas enmarcadas por árboles centenarios cuya robustez y frondosidad se proyecta y alcanza en un solo año, por no hablar de los millonarios que solicitan para sus mansiones una reproducción exacta del bosque en el que pasaron su infancia con ardillas y tejones incluidos a sólo 2 km del centro de la ciudad o de los novios que contratan un día de nieve en agosto para celebrar una boda original, nunca vista, con sacerdote esquimal y pingüinos a juego con el frac de los invitados. El virus de la demencia, en alarmante ascenso en los campos de refugiados, no es sino la muestra microcósmica de lo que está ocurriendo en el planeta. Nuestra tierra se está volviendo loca, y ya no sabe si ha de llover o nevar o abrirse en canal para tragarnos y expulsarnos de su superficie como un virus indeseable del que hubiera que deshacerse para sobrevivir.
Los ecologistas han dejado de ser una alternativa viable. El suelo está tan diezmado y la meteorología ha llegado a ser tan imprevisible que, desgraciadamente, los métodos tradicionales resultan inviables por su ineficacia. Esta terquedad, esta supuesta pureza que pretende salvaguardar el planeta ha devenido una actitud elitista, pues sólo las clases privilegiadas pueden permitirse cultivar o nutrirse con los alimentos, supuestamente naturales, inducidos por la llamada tecnología ecológica, cuyo monopolio se halla en manos de las fuerzas progresistas.
El grupo independiente, al que pertenezco, ha dejado de rendirle tributo a su nombre, pues no presenta ninguna medida creativa, propia, sino que se limita a alinearse con el partido ecologista o genetista en función de criterios, desde mi punto de vista, reprochables.
No trato, aunque pudiera parecer lo contrario, de ser derrotista. Apelo, en lugar de ello, a la colaboración para implantar medidas globales que nos beneficien a todos. Ha llegado el momento de quitarnos la venda de los ojos antes de que sea demasiado tarde.
El mundo nos espera, el planeta está ansioso de consenso, necesita que sus hijos maduren, que dejen atrás la egocéntrica adolescencia y saquen por fin, la enseñanza necesaria de los estragos cometidos caminando juntos a favor de un objetivo común. Las batallas han de acabar. Ya no tiene sentido luchar contra el enemigo. No hay enemigos, sino seres humanos vinculados por una tarea: la del bien común. La política volverá a sus orígenes y las gentes se sentirán orgullosas de sus gobiernos, porque, como políticos, habremos elegido la más ardua y la más gratificante de las tareas: ayudar a los demás y, a la postre, ayudarnos a nosotros mismos.
Esto es todo. Muchas gracias, señores y señoras del Senado.
Ésta es mi opinión, y me agradaría sobremanera que fuera escuchada por sus señorías lo más desprejuiciadamente posible. El contorno de Hielolandia ha comenzado a fundirse y el avance inexorable de las aguas amenaza con inundar las costas de Barén y las de Almenia. Se ha procedido a llevar a cabo las primeras tareas de evacuación de la población, si bien la cuestión es ahora alojar a más de 10.000 refugiados. Los campos de Salia y Benter están abarrotados y sufren carencia de agua y alimentos frescos. Están produciéndose brotes de escorbuto en el 70% de ellos, por no hablar del virus de la demencia y la claustropatía. Ha llegado el momento de acabar con estas soluciones miopes que no hacen sino retrasar una toma de decisiones honrada que tenga en cuenta el futuro incierto y desolador al que estamos abocando a nuestros hijos. ¡Debemos despertar! ¡Cambiar nuestra forma de vida! Es la única solución. Debemos saber de qué cosas podemos prescindir y hacer de este conocimiento una actitud coherente. Ha llegado el momento de compartir ¡No podemos seguir manteniendo a cualquier precio este sistema cuya falsa opulencia depende de la desdicha ajena!
Volvemos a cometer los mismos errores que en el pasado. El grupo genetista ha caído en el delirio y trata de construir un nuevo mundo que, valga la ironía, hace aguas por todos lados. Las cúpulas microclimáticas han resultado ser inviables, pues no hacen sino desequilibrar aún más el ecosistema planetario. Todos los grupos aquí presentes decidimos hace unas décadas llegar a un acuerdo para reforestar y repoblar las diferentes zonas del planeta atendiendo únicamente a un criterio equilibrador del ecosistema; pero lo cierto es que la sana intención de los principios ha ido olvidándose para atender exclusivamente a las demandas de un mercado emergente que solicita, por puro capricho, los más variopintas y estrambóticas repoblaciones. Queremos construir urbanizaciones de lujo a gusto del consumidor sin tener en cuenta los perjuicios que implica transformar la fauna y la flora de cada zona concreta del planeta. Los gustos antojadizos de las clases adineradas se han convertido en el único criterio para la reforestación y la repoblación animal. Ofrecemos naturaleza a la carta: lujosas mansiones con su pequeña Antártida en la azotea, gloriosas avenidas enmarcadas por árboles centenarios cuya robustez y frondosidad se proyecta y alcanza en un solo año, por no hablar de los millonarios que solicitan para sus mansiones una reproducción exacta del bosque en el que pasaron su infancia con ardillas y tejones incluidos a sólo 2 km del centro de la ciudad o de los novios que contratan un día de nieve en agosto para celebrar una boda original, nunca vista, con sacerdote esquimal y pingüinos a juego con el frac de los invitados. El virus de la demencia, en alarmante ascenso en los campos de refugiados, no es sino la muestra microcósmica de lo que está ocurriendo en el planeta. Nuestra tierra se está volviendo loca, y ya no sabe si ha de llover o nevar o abrirse en canal para tragarnos y expulsarnos de su superficie como un virus indeseable del que hubiera que deshacerse para sobrevivir.
Los ecologistas han dejado de ser una alternativa viable. El suelo está tan diezmado y la meteorología ha llegado a ser tan imprevisible que, desgraciadamente, los métodos tradicionales resultan inviables por su ineficacia. Esta terquedad, esta supuesta pureza que pretende salvaguardar el planeta ha devenido una actitud elitista, pues sólo las clases privilegiadas pueden permitirse cultivar o nutrirse con los alimentos, supuestamente naturales, inducidos por la llamada tecnología ecológica, cuyo monopolio se halla en manos de las fuerzas progresistas.
El grupo independiente, al que pertenezco, ha dejado de rendirle tributo a su nombre, pues no presenta ninguna medida creativa, propia, sino que se limita a alinearse con el partido ecologista o genetista en función de criterios, desde mi punto de vista, reprochables.
No trato, aunque pudiera parecer lo contrario, de ser derrotista. Apelo, en lugar de ello, a la colaboración para implantar medidas globales que nos beneficien a todos. Ha llegado el momento de quitarnos la venda de los ojos antes de que sea demasiado tarde.
El mundo nos espera, el planeta está ansioso de consenso, necesita que sus hijos maduren, que dejen atrás la egocéntrica adolescencia y saquen por fin, la enseñanza necesaria de los estragos cometidos caminando juntos a favor de un objetivo común. Las batallas han de acabar. Ya no tiene sentido luchar contra el enemigo. No hay enemigos, sino seres humanos vinculados por una tarea: la del bien común. La política volverá a sus orígenes y las gentes se sentirán orgullosas de sus gobiernos, porque, como políticos, habremos elegido la más ardua y la más gratificante de las tareas: ayudar a los demás y, a la postre, ayudarnos a nosotros mismos.
Esto es todo. Muchas gracias, señores y señoras del Senado.
viernes, 8 de julio de 2011
Indecisiones.

Temor, odio, desesperación, rabia, impotencia. Millones de sentimientos se agolpan juntos sobre ella. No sabe cómo actuar, como pensar y sobre todo, no sabe qué debe sentir. Qué sería lo más beneficioso para ella.
Dejar el pasado de lado, enfrentarse al futuro e intentar vivir el presente, o bien, resignarse a vivir con ese malestar incesable en lo más profundo de su ser. Escuchar a su corazón, o por el contrario a su cabeza. Expulsar de su interior un intenso grito, que si se analizara a conciencia, se encontrarían restos de frustración, dolor e inseguridad o quizá, lo mejor sería reprimirlo y guardarse esos sentimientos en su interior, escondidos, muy dentro, a la espera de ser liberados. La respuesta parece obvia ¿verdad?
No crean, es más difícil de lo que en un primer momento pueda parecer.
Y sin quererlo, una sensación de vacío recorre su cuerpo, como una sacudida.
Vuelve a la realidad.
No tiene elección.
Sólo existe un camino y, desgraciadamente, el suyo hacía tiempo que estaba escrito.
martes, 19 de abril de 2011
Presentimientos.
Deambulaba por las calles como una vagabunda. Buscaba algo, pero no tenía la certeza de saberlo. Estaba oscureciendo y cada vez me sentía más y más sola. No reconocía aquellas callejuelas, ni a la gente que las recorría. Intentaba acercarme a cada individuo que encontraba pero era como si no me vieran. Me estaba empezando a asustar. Era realmente extraño. No entendía qué pasaba. Aterrorizada empecé a correr. Cada vez más rápido. Mis pies no querían detenerse. Presentían algo. El aire empezó a cambiar, a volverse más frío. Empezaba a notar que mis músculos se iban cansando y que cada vez les costaba más seguir el ritmo tan frenético al que iban. Sin saber por qué me paré en seco. Vi un detalle insignificante a primera vista en un cristal, a unos diez metros de mi. Me aproximé. Me dio un vuelco el corazón. Me vi reflejada a mi misma en un folio amarillento con fecha del 5 de junio del 1984. No entendía nada. Era imposible. Cada vez estaba más confusa. Decidí intentar hablar con alguna persona aunque mi anterior intento resultara fallido. Encontré a un joven de unos veinte años apoyado en la pared, con una sonrisa enigmática. Tenía el cabello castaño tirando a rubio y unas ondulaciones realmente graciosas. Sus ojos almendrados emanaban seguridad aunque sus manos denotaban impaciencia. Parecía que se sentía incómodo con mi presencia aunque eso último no lo podía asegurar. Empecé a aproximarme. Parecía que él ya lo sabía. Ni se inmutó, siguió en aquella posición hasta que me situé en frente de él. Me miró a los ojos y me dijo aquellas seis palabras más aterradoras que mis oídos podrían haber escuchado jamás: Bienvenida al mundo de los infelices.
Después de soltar una risotada socarrona, se esfumó como el humo. Como si no hubiera estado ahí. Lo único que había en aquel lugar que me asegurara que aquel individuo hubiera estado realmente ahí era la huella de una bota marcada en la pared.
Me desperté sobresaltada. Sólo había sido una pesadilla.
Aquellas palabras me persiguieron durante muchos años. En cada sueño, en cada pensamiento. No lograba olvidarme de aquella pesadilla. Aveces, incluso, creía oír aquella risa diabólica.
domingo, 17 de abril de 2011
Felicidad.
Me desperté sobresaltada. No sabía dónde estaba. De repente, una flor cayó sobre mi rostro. Miré hacia lo alto y descubrí que me había quedado dormida bajo un precioso árbol con las flores más bonitas que mis ojos habían visto en su corta, pero intensa, vida.Intenté recordar cómo había podido llegar hasta ese lugar tan perfecto, parecía irreal. El olor a campo me apaciguaba y hacia que cualquier pensamiento negativo se esfumara. Aquel lugar desprendía felicidad. Seguía sin saber cómo había llegado hasta ahí pero no me importaba. Me sentía a gusto rodeada de tanta belleza natural. A lo lejos, avisté una motocicleta discreta, con un libro sobre el asiento. Recordé de repente que horas antes me disponía a dirigirme a la biblioteca cuando me desvié y acabé en aquel prado precioso y decidí hacer un descanso tumbándome.Es extraño, pero cuando te sientes a gusto no quieres regresar a la realidad. Prefieres bloquear cualquier recuerdo que te haga volver. Recogí mis cosas y me dirigí hacia el camino correcto. Aunque intenté durante años volver a visitar aquel lugar, no lo volví a encontrar. Es como si el mundo me hubiera querido regalar unas horas de tranquilidad. Me sentí afortunada.
lunes, 11 de abril de 2011
Nubes
...nuestro ánimo es como las nubes: días nublados, dias despejados, días en que arrecia tormenta. Como títulos de crédito, nuestros pensamientos irán entrando en pantalla y saliendo de ella; sólo hay que observarlos e imaginar, tumbados sobre la hierba fresca, apoyada la nuca sobre nuestros brazos entrelazados, las formas con las que juguetean los algodonosos y deshilachados cúmulos; un día cualquiera, cualquier día de nuestras efímeras vidas, que, como nubes, desfilarán en el ancho cielo de nuestras mentes...
viernes, 8 de abril de 2011
Dulce
El dulce perfume del jazmín entra por las narinas hasta aposentarse en aquellos recónditos lugares del cerebro en que dormitan las más placenteras sensaciones del pasado: la leche condensada succionada del bote, los polos de limón a peseta en el puesto de helados del barrio, la tarta de manzana recién horneada exhalando su perfume a través de la entreabierta puerta del horno y una tira de regaliz rojo, dulce y ácido como la sangre que brotó cuando la espina de una rosa prohibida se clavó en la yema de santa teresa de mi dulce, lacerado y místico dedo.jueves, 7 de abril de 2011
Cambios
Necesitaba liberarme.
Dar vueltas como una loca hasta caer rendida.
Desgastarme desgarrándome mis cuerdas vocales gritando hasta más no poder.
Echaba de menos la sensación tan placentera que se sentía cuando eres libre.
Cuando nada te importa o, simplemente, prefieres hacer como si no te afectara, así puedes disfrutar de la vida.
Aprenderé a construir un camino.
Pero esta vez, lo construiré con deseos.
Con ilusiones, esperanzas y sueños.
Y mi coraza habrá desaparecido para dar paso a una puerta, una puerta formada por un precioso jazmín con raíces entrelazadas. Aromatizando un camino. El camino que hay que recorrer para llegar hasta mi corazón.
Pero,
esta vez,
no estará custodiado por rosales con grandes espinas, que a la mínima se clavaban en la carne y arañaban a cualquiera que intentara cruzarlo.
Ahora será diferente.
Todo cambiará.
Esperaré que así,todo me vaya mejor.
lunes, 21 de marzo de 2011
Libre.

La suave brisa me acariciaba el rostro. Era una sensación agradable, diría que placentera. El viento me susurraba al oído palabras de amor, delicadas y finas. Me enmarañaba el cabello y me hacía estremecerme. Estaba en un estado de total placer. Sentía como si de mi alma brotaran unas alas. Unas alas preciosas, inigualables. Eran mi salvación. Necesitaba respirar aire puro, aliviarme, olvidarme de todo. Ese día me liberé de cualquier mal, para rehacer mi vida y no volver a contemplar nunca más el pasado. Aquel día sentí como si quinientas toneladas de malestar, malos pensamientos, inseguridades, desilusiones, frustraciones... se esfumaran y sólo quedara paz en mi interior. Había soñado con esa liberación horas, días, semanas, meses…
Quería provocar que todo saliera. Pero me he dado cuenta que la única manera de recuperarme era pasando página. Encerrando todo el mal en un baúl. Un baúl con diecisiete cadenas y veinticuatro candados. Enterrándolo en lo más profundo de mí ser. Y, ese día, lo conseguí. Conseguí deshacerme de todo y dar un paso más en mi vida. Estoy dispuesta a volver a ser la que era. Esa chica risueña, alegre, feliz. Estoy dispuesta a abrirme hacia los demás.
Estoy dispuesta a destruir esa coraza de mármol construida por todos los sentimientos enterrados ya en ese baúl.
Al fin, ese día ha llegado.
sábado, 19 de marzo de 2011
;

Él era todo lo que ella tenía.
Era su mundo, su cielo, su vida.
Con él había vivido las mejores experiencias.
Había aprendido a querer, a amar.
Había aprendido a ser más segura, mejor persona.
Él era real.
Él...
Eso creía ella.
Él la quería,claro que la quería.
Pero ella, pensaba que le perdería.
No soportaba verlo con alguien más.
El simple hecho de verle con otra a ella le recorría un escalofrío por todo el cuerpo.
Por sus celos le perdió.
Ella no se veía capaz de querer a nadie más.
Le echaba de menos.
Demasiado.
Pero,
lo único que le quedaba,
era tirar para adelante y no pensar en nada más.
Ser fuerte.
sábado, 12 de marzo de 2011

Hay personas que no están,
otras que sí;
unas que están algunas veces y otras no.
Nosotros también somos como esas personas,
como las hojas secas que la tierra deshace y
se traga para crear nuevos frutos.
Hay personas que se protegen y por ese mismo motivo hieren,
y personas que decidieron dejar el miedo atrás para no herir y
ser heridas.
Nosotros también somos como todas esas personas.
Las flechas pasan de largo ante un pecho descubierto, transparente,
porque no hay nada de lo que protegerse.
Y uno mira hacia atrás y se ríe de lo poco importante que es,
de que su orgullo, su vanidad y su miedo son el espejismo
de una falsa importancia. La verborrea mental del grano de arena en el desierto.
Y entonces nos partimos de risa, sí, nos reímos de nosotros mismos
y decidimos caminar ligeros,
con nuestros supuestos defectos, que no son sino nuestra grandeza,
nuestra majestuosidad,
abiertos al mundo,
sin lastres,
sin resentimiento,
sin coraza.
Sólo sintiendo la brisa del mar y
el sonido de las campanas sonmolientas
un día cualquiera,
en una vieja y hermosa iglesia ,
a quien la bomba del miedo
arrancó el techo de cuajo
para dejar pasar la
vivificante y tamizada luz del día.
viernes, 11 de marzo de 2011
Existir,

Y cuando crees que no te puede ir peor, la vida te demuestra que te equivocas, que todo en lo que tú creías se desmorona porque empeora, porque no puede soportar toda la carga. Crees que con el paso del tiempo se arreglará todo pero no es así, siempre hay algo que impide que las cosas vuelvan a su sitio, y es ahí cuando de verdad empiezas a pensar que nunca se arreglarán, que siempre habrá alguien dispuesto a putearte, a joderte la vida, a menospreciarte, a reírse de ti. Siempre te encuentras con alguien que no tiene nada mejor que hacer que acosarte, que meterte miedo dentro del cuerpo, de crearte inseguridad y de no confiar en nadie. Es ahí cuando tú mismo por miedo a que te destruyan te creas una coraza, una protección, para que nadie ni nada la pueda traspasar, sólo aquellas personas que tú creas que son las adecuadas y las que de verdad importan. Sólo aquellas personas te conocen tal y como eres. La mayoría pensarán que es una tontería, pero la vida te enseña que no puedes confiar en la primera persona que se cruza en tu vida, porque os aseguro que si os aferráis a la primera persona que pasa por delante vuestro seguramente acabaréis mal porque no será la adecuada, puede que sí, pero, sinceramente, lo dudo. Que as mantenido ¿Un par de conversaciones? ¿Y con eso crees que os conocéis? ¿Qué te entenderá? ¿Qué no te mentirá porque dice que te quiere? No lo creáis. La gente puede llegar a ser vil y cruel, así que no os confiéis. Porque alguien muestre su parte tierna no significa que no tenga una parte odiosa. Pero siempre tendrás amigos y es preferible tener un puñado que te ayuden, que siempre que los necesites estén ahí para ayudarte y aconsejarte, para ser el hombro sobre el que puedas llorar.Esos amigos son los que valen la pena. Sinceramente, prefiero tener un puñado y que me quieran tal y como soy.
Alguien, hace mucho tiempo,me dijo: "Los amigos verdaderos solo los puedes contar con los dedos de una mano." Y tenía razón. Si te paras a pensar, cuenta cuanta gente no te ha fallado y siempre ha estado contigo, cuanta gente te ha apoyado en los peores momentos y te ha ofrecido ayuda, cuanta gente se interesa por ti y por lo que te pasa, cuanta gente te anima a seguir luchando y no tirar nunca la toalla, cuanta gente si te ve triste intenta sacarte esa sonrisa, cuanta gente te dice: "No llores más." Poca ¿Verdad? Ahí tenéis a los mejores amigos y si hacéis la cuenta, os daréis cuenta de que no hay tanta. Gracias a todas esas personas que formáis parte de mi día a día. Gracias por preguntarme: ¿Estás bien? cuando se nota que no lo estoy. Gracias por intentar que sonría aunque esté pasando un mal momento. Gracias por esos momentos que me regaláis a vuestro lado. Gracias por aguantar a alguien como yo. Gracias por estar siempre que os necesito y sobretodo, gracias por existir.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Intentar

Intento aparentar algo que no soy, protegerme, aislarme.
Prefiero vivir en otro mundo, alejada de la realidad.
Me da miedo enfrentarme a mis propios problemas.
Me odio a mi misma.
Ojala pudiera cambiarme por otra persona.
Desearía quererme más.
Me desahogo escribiendo.
Es mi terapia, mi medicina, mi adicción.
Un psicólogo gratuito.
Desearía cambiar.
Quererme.
Verme con otros ojos.
No avergonzarme.
Sí, lo sé, parezco una tía dura que no le afectan las cosas.
Es mi caparazón. Mi muralla construida por desdichas y pensamientos negativos.
Quizá, algún día, salga de mi hermética coraza.
Por ahora, me resultará imposible.
Intentaré quererme.
Lo intentaré.
viernes, 11 de febrero de 2011
Puede.

Nunca olvidaré aquella sensación que sentía al disfrazarme de alguna cosa.
Era el único día donde me sentía a gusto.
Nadie te miraba con cara de superioridad.
Nadie se fijaba en mis defectos.
Los ocultaba bajo el disfraz.
Aquel día me sentí libre.
Pero la felicidad acabó rápido.
Al día siguiente volvieron mis inseguridades.
Ojalá fuera más segura.
.

Te dicen que el amor es eterno.
Pamplinas.
Que te querrá para siempre.
Que él será tu príncipe azul y que viviréis eternamente.
Que nunca se apagaría la llama del amor.
Nunca te contaron la otra parte del cuento.
En la que a la primera de cambio él te olvidaba.
No nos explican los riesgos del amor.
Del sufrimiento, de la tristeza.
Solo nos cuentan que eres feliz.
Feliz...
Feliz relativamente.
Ojalá pudiera crearme mi propio cuento de hadas.
Ojalá me pudiera crear a mi propio príncipe azul.
Pero, eso, será dificil.
King Kong
Aldeania
Las calles de Aldeania estaban abarrotadas de gente y vehículos de propulsión solar accionados por baterías recargables. Convivían de manera inarmónica y caótica edificios de 8 plantas y pequeñas granjas experimentales con huertos ecológicos y vivienda adosada. Las zonas verdes proliferaban, pues se reforestaba aplicando una hormona vegetal de crecimiento que aceleraba el desarrollo natural en 100 veces. Los resultados eran magníficos, tanto que los árboles presentaban una perfección inquietante interrumpida aleatoriamente por una secuencia calculada con esa matemática propia de las máquinas e impropia del cosmos.Se construían urbanizaciones de lujo a petición del consumidor sin tener en cuenta los perjuicios que implicaba transformar la fauna y la flora de cada zona concreta del planeta, ya que los gustos antojadizos de las clases adineradas se habían convertido en el único criterio para la reforestación y la repoblación animal. Se ofrecía naturaleza a la carta: lujosas mansiones con su pequeña Antártida en la azotea, gloriosas avenidas enmarcadas por árboles centenarios cuya robustez y frondosidad se proyectaba y alcanzaba en un solo año, por no hablar de los millonarios que solicitaban para sus mansiones una reproducción exacta del bosque en el que pasaron su infancia -con ardillas y tejones incluidos-, a sólo 2 km del centro de la ciudad, o de los novios que contrataban un día de nieve en agosto para celebrar una boda original, nunca vista, con sacerdote esquimal y pingüinos a tono con el frac de los invitados.
Así era Aldeania, un lugar prefabricado, un parque temático de sí misma, un enclave geográfico que no constituía, sino la plasmación física de los arbitrarios caprichos de los adinerados encubiertos de buenas intenciones, de inteligentes discursos políticos que pretendían el bien común; una realidad virtual que había saltado de los ordenadores para instalarse en nuestras vidas físicas. Un horror maquillado y asumible que nos iba engullendo implacablemente, cada día…
jueves, 10 de febrero de 2011
Ingravidez
La dama de negro y la nieve
Sé que el conflicto y la lucha son el humus de mi creatividad; sé que forman parte de mí y que no puedo ni debo eliminarlos. Sé que si pretendo deshacerme de la sombra me quedaré sin luz. Quizá sea posible convivir con esa dama de negro, misteriosa y enigmática que se desplaza sigilosamente sobre un inmaculado manto de nieve. ¿Cómo podría ver a esta dama en un mundo negro? ¿Cómo podría ver la nieve en un mundo blanco? Necesito a la nieve y a la dama, las quiero a ambas.
La neurótica
Tengo una biblioteca bien surtida en varios idiomas, ropa discreta y bien confeccionada de colores neutros, una cama reclinable con colchón de látex, una luminosa y bien distribuida cocina que nunca utilizo, alfombras de lana natural y un termostato que me permite calcular con exactitud la temperatura deseada a fin de acrecentar mi sensación de control sobre los elementos externos. Un mundo perfecto en el que me desenvuelvo perfectamente. Tengo un cepillo a pilas para los dientes y manteles de hilo bordados a mano adquiridos en tiendas de artesanía local. No como carne y me nutro exclusivamente con alimentos de origen biológico. Tres veces por semana y desde hace cinco años una mujer –con la que nunca he mantenido ningún tipo de conversación- acude a poner orden en este santuario de la pulcritud que es mi casa. No soporto el desorden ni la suciedad y no tengo inconveniente en invertir una parte –digamos irrelevante- de mi nada despreciable sueldo en obviar todo lo relacionado con las tareas domésticas. Tampoco tengo inconveniente en dedicar, una suma de dinero -algo más elevada que la anterior- a cubrir los gastos de un joven aspirante a escritor con el que salgo desde hace dos meses. Una relación sin complicaciones en la que mi corazón no tiene necesidad de involucrarse. Ésta es mi burbuja de felicidad, ésta es la escafandra que me permite zambullirme en el océano del día a día sin entrar en contacto con los peligrosos microorganismos que pululan en él. Sé que hay vidas peores y mejores que la mía, pero yo sólo quiero que mi vida sea exactamente lo que yo quiero que sea. En mi calculada existencia no hay lugar para vanas improvisaciones. Llevo a cabo cada uno de mis actos pensando en todas las posibles consecuencias admitiendo –para evitar posteriores decepciones- un asumible margen de error. Desprecio a las personas que no dosifican sus esfuerzos o que pierden los estribos ante una situación inesperada, desprecio las explosiones de llanto y las ridículas exhibiciones de sentimentalismo, por no hablar de la falta de inteligencia y de análisis crítico.Esa soy, y nada ni nadie va a cambiar esta idea que he forjado acerca de mí misma, esta monolítica autoestima que nunca amenazará con agrietarse. Ningún acontecimiento se atreverá a perturbar esta indiferencia informe que tanto me ha costado salvaguardar. Les aseguro que no hay existencia mejor blindada que la mía
La vida es sueño
Soy propietario de un inmueble de cincuenta metros cuadrados sito en la calle Resignación número tres, o debería decir propietaturus, porque hasta dentro de treinta años no saldaré la deuda que ayer mismo contraje ante el solícito empleado de la B.M. (es decir, Banca Mesfistófeles). Y yo les cedo gustoso mis sueños a cambio de un lugar en el que caerme muerto –como bien dice mi amigo Luis-, porque ¿acaso puede compararse un arriesgado viaje alrededor del mundo por terrenos pedregosos, y que probablemente acabase en diarrea –como dice mi madre-, con la dicha de andar en zapatillas por mi lustroso parqué de camino al sofá? ¿Acaso puede compararse la imprevisivilidad de una vida azarosa con la seguridad de mi nómina mensual? Mi madre y mi amigo Luis tienen toda la razón, así que he decidido dejarme de tonterías, anular mi billete de avión y sentarme a ver la tele como todos los demás.
Catalina Morgan Freeman
Me llamo Catalina Morgan Freeman y padezco una enfermedad incurable que los médicos denominan afiltrosis congénita degenerativa. Al parecer, todos o casi todos los seres humanos han desarrollado, a lo largo de su evolución y como consecuencia de su adaptación al medio, una membrana o filtro en un lugar recóndito del cerebro que se despliega siempre que el sujeto intuye o sospecha que está a punto de proferir alguna inconveniencia, de tal manera que, los pensamientos inoportunos o las groserías, debido a su naturaleza tosca e imperfecta, no consiguen atravesar los minúsculos orificios de la membrana y permanecen depositados en ella, pudiendo sólo llegar a su destino aquellas afirmaciones más sutiles y delicadas. A medida que las personas se adentran en la edad adulta, los orificios van disminuyendo de tamaño debido a la acumulación de residuos en el colador –tal como se denomina vulgarmente- lo cual desemboca, en opinión de los expertos, en un estado sutil e ingenioso de la conciencia. Ni que decir tiene, que cada individuo puede optar por utilizar o no su membrana, si bien no es menos cierto que todas las acciones repetidas insistentemente a lo largo del tiempo acaban convirtiéndose en un acto reflejo difícilmente controlable. Por otro lado, los medios de comunicación y las instituciones están de acuerdo en la conveniencia de su uso en pro de una sociedad más respetuosa con el prójimo y el entorno.Yo nací sin ese filtro y, desde que tengo uso de razón y mis inconveniencias dejaron de estar teñidas de la gracia infantil que todo lo disculpa, mi vida ha ido de mal en peor.
martes, 8 de febrero de 2011
Me gustaría
Esa extraña sensación que sientes cuando piensas que es el definitivo.
Esas "mariposas" que recorren todo tu estómago.
Esa vocecita en tu interior que te susurra que él te quiere.
Esa emoción al volver a verle.
Definitivo...
"mariposas"...
Vocecita...
Emoción...
No, debería recapitular.
Nada es como parece.
Sí, soy negativa.
¿Y qué?
La vida me ha enseñado a serlo.
Nada es lo que aparenta ser.
Mejor dicho, nada ni nadie.
Me gustaría que por una vez me tomaran enserio.
Me gustaría ser correspondida.
Me gustarían tantas cosas...
Pero,
lo más importante,
Me gustaría ser feliz.
lunes, 7 de febrero de 2011
Quien sabe.
Ven, acércate.
No te vallas.
Quédate a mi lado.
No me obligues a echarte de menos.
Abrázame.
...
Pero,
para qué te suplico,
¿Si sé que no me harás caso?
Lo sé,
te marcharás de mi lado.
Como todos.
Me abandonarás.
...
Qué mas dará.
Me acostumbraré a la soledad.
Será lo mejor.
Tal vez,
Alguien,
Me haga cambiar de opinión.
Quien sabe.
Miradas y palabras.
Dicen que las miradas hablan más que las palabras. También nos cuentan que observando fijamente a los ojos a una persona puedes descubrir cosas que nunca te contarían unos labios. Las mayores verdades son dichas con la mirada.
Pero,
¿Por qué?
Seguramente será porque la raza humana es tímida.
Sí, lo sé.
Alguno me dirá que no es verdad.
Que es un valiente.
Que siempre dice las cosas.
Pero os aseguro, que hasta el más valiente, el más "machote" o el más fuerte tiene vergüenza.
Porque si delante tuyo tienes a la persona que amas, sientes vergüenza. Aunque sea una pizca.
Es más fácil hablar con la mirada.
Aunque,
Sin embargo,
Quien tiene la última palabra...
Es la palabra.
domingo, 6 de febrero de 2011
Una plácida tarde de verano

Resulta que los alumnos chinos, coreanos, japoneses y otras nacionalidades de cuyo nombre me da igual o no acordarme (pues reivindico una cierta indisciplina olvidadiza o más bien una aceptación del desgaste de la capacidad memorística como consecuencia de la edad) han quedado a la cabeza del ránking de empollones mundiales -según el tan cacareado informe Pisa-, incluso por encima de los más listos de Europa: los finlandeses. Resulta que han encontrado el antídoto contra el también cacareado fracaso escolar, y ese antídoto me trae remotos recuerdos de aquel verso-slogan con rima asonante que rezaba: “la letra con sangre entra”. Parece que lo que realmente importa en esta vida son los objetivos y no esas tarambainas de la autoestima y el autoconcepto positivo de los niños y adolescentes. Hay que preparar a nuestros jóvenes para salir a luchar en este mundo cruel y despiadado, y poco importa si en el camino se produce alguna que otra depresión o suicidio. ¿Qué son unos cuantos tropezones individuales ante la grandiosa meta del éxito colectivo? Las bajas son un mal menor que hay que aceptar para elevarse con la medalla de oro sobre este pódium del éxito, aun cuando el flamante ganador utilice la cinta multicolor para ahorcarse después con ella. ¡Qué importancia tiene que quede atrás algún que otro sensiblón debilucho! ¡Pues mejor! ¿No? ¿No llamaba Darwin a eso selección natural? Sólo los más fuertes y despiadados saldrán adelante, unos superniños y futuros superhombres dispuestos a cualquier cosa con tal de vencer, unos samuráis con traje de chaqueta y maletín que no dudarán en aplicarse un honroso harakiri si no cumplen con las metas prefijadas para ellos de antemano.
Tan sólo me queda un atisbo de esperanza y es que estas generaciones de niños disciplinados acaben hartos de sus apretados corsés, de su infelicidad y se rebelen contra tanta exigencia cambiando la reverencia por el más ineducado corte de manga, se descuelguen la pesada mochila y se vayan a jugar a la calle, a montar en bicicleta o a construir una cabaña sobre un árbol cualquiera en una tarde cualquiera de cualquier día de la semana en la que no habrá nada programado, nada que hacer, nada por lo que luchar o por lo que vencer: sólo una plácida tarde de verano en la que perder el tiempo jugando…
Tan sólo me queda un atisbo de esperanza y es que estas generaciones de niños disciplinados acaben hartos de sus apretados corsés, de su infelicidad y se rebelen contra tanta exigencia cambiando la reverencia por el más ineducado corte de manga, se descuelguen la pesada mochila y se vayan a jugar a la calle, a montar en bicicleta o a construir una cabaña sobre un árbol cualquiera en una tarde cualquiera de cualquier día de la semana en la que no habrá nada programado, nada que hacer, nada por lo que luchar o por lo que vencer: sólo una plácida tarde de verano en la que perder el tiempo jugando…
sábado, 5 de febrero de 2011
¡Qué viiiiiiiiiva Espaaña!
Aquel verano sería recordado por todos como el que ganamos el mundial. El día que enarbolamos orgullosa y unánimemente una bandera que, como algunos decían, salía del armario; porque, durante muchos años –los que siguieron a la guerra civil tras la victoria fascista-, los que nos considerábamos de izquierdas, evitábamos hacer ostentación de un símbolo que en nuestra psique representaba sólo a una mitad de España y de la que, por cierto, no formábamos parte. El caso es que curiosamente tuvo que venir la roja, que nada tenía ver con La Pasionaria, y conquistar el mundo, cerrando un círculo de sangre que pesaba sobre todos nosotros, una brecha que hasta ese momento nos había parecido infranqueable. Las calles se llenaron al unísono para celebrar la victoria futbolística; todos, excepto algún intelectual que otro, que se negaba una vez más a formar parte de la plebe, diseccionando y ridiculizando el fervor patrio, la euforia colectiva. Celebramos con alegría irracional –como ha de ser la verdadera alegría-, aquel triunfo que nos permitía mirar de frente a los pueblos ricos de Europa, de manera que, aunque sólo fuera por un efímero verano, por una efímera tarde de fiesta, nos estimamos colectivamente y el patriotismo dejó de ser un patético sentimiento propio de camisas azules trasnochados, una ridícula y sensiblera exhibición de película americana para transformarse en pura y simple alegría colectiva, una reivindicación de la horterada, del toro y de Manolo Escobar, del fútbol y la bota de vino; el último estertor de la España de siempre dispuesta ya a ser engullida –según dicen los que mandan, sin remedio- por los mercados financieros y las civilizadas costumbres europeas, las vueltas de tuerca de un colonialismo diplomático que con, con sonrisa fingida al estilo anglosajón, se empeña, una y otra vez, en cambiarnos nuestro bocata de calamares por una asquerosa y transgénica hamburguesa con ketchup .jueves, 3 de febrero de 2011
No te rindas.
Ella está sedienta de amor. Lo busca hasta en los lugares más extravagantes.
Nada.
No lo localiza.
Es como si se hubiera esfumado.
Ya nadie le regala un pedacito de ese amor tan buscado. Quizás porque no recuerdan ya lo que significa amar.
Parece que a nadie le importa.
Ella es la única que se da cuenta de ese detalle.
Entonces, le viene una idea a la mente.
Cuando encuentre a una única persona en este mundo de locos, capaz de regalarle una sonrisa, una mirada o un gesto de cariño, habrá encontrado a su amor.
Habrá finalizado la búsqueda.
Mientras tanto, sigue mirando en cada rincón.
Alomejor, quien sabe, tú puedes encontrarlo.
Esta chica, desde luego, nunca se dará por vencida.
lunes, 31 de enero de 2011
Cállate

"Cállate"
Porfavor, no digas nada más.
Escúchame.
Déjame terminar.
No me cortes.
Intento decirte la verdad.
No me ignores.
¿me oyes?
¡PARA!
Te estás alejando.
Vuelve porfavor.
¡NO! ese es el caimno equivocado, vuelve a mi lado.
No me dejes aquí sola.
Porfavor.
Vuelve.
Date la vuelta, cállate y escucha.
Porfavor, quítate los cascos, atiéndeme.
Te lo suplico.
No te vallas.
domingo, 30 de enero de 2011
Los dientes de la ballena

No siempre es posible dejar atrás el vientre de la ballena. El camino es hacia adelante, hacia donde sentimos miedo, hacia los agudos y poderosos dientes. El secreto es sentarse con la espalda recta y el ánimo ligero, ni turbado ni indolente, esperando el momento oportuno para atravesar el túnel que desemboca entre sus quijadas antes de que se cierren.
La madona llora
Llovía y llovía y los músicos de la banda que acompañaba a la procesión de Semana Santa tomaban algo caliente en el bar de la plaza. Después, sólo se veían negros paraguas goteando al final de sus impertinentes varillas. Y seguía lloviendo. Y al fondo, la Virgen se aproximaba con un suave y sugerente bamboleo, como una estrella de rock que se arrojara desde el escenario del cielo para caer de pie, en un inesperado milagro, sobre los fornidos hombros de los costaleros. Lloraba el cielo, lloraba persistentemente, como si se materializaran las lágrimas policromadas de la santa madona sobre los tensos trapecios de sus devotos admiradores. Y lloraba y lloraba el católico cielo, como todas las Semanas Santas. Y siguió lloviendo hasta que el cielo se hartó de hacerlo, hasta que todos se hubieron marchado a sus cálidas casas, quedando la plaza pulida y brillante de tanta agua, quedando triste, sola y desangelada, esperando a que otro año la Virgen se dignara a llorarla.domingo, 16 de enero de 2011
A Candeloche
sábado, 8 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Solo ellos.

Tentación, dulce tentación.
Ella,tímidamente, aproxima sus labios hacia los de él.
Le da miedo no ser correspondida.
En ese mismo instante, él hace lo mismo.
Cada vez están más y más cerca.
Durante un instante se miran fíjamente a los ojos.
Dicen que es el espejo del alma.
Ese instante, en el que no les importa nada.
Se pierden en un mar de besos.
No existe nada.
Solo ellos.
El amor.
jueves, 6 de enero de 2011
Dejar.

Habíamos quedado en nuestro sitio preferido.
Yo estaba emocionadísima.
Me vestí, me maquillé, me adorné con cosas que a mi no me gustaban pero a él sí.
Le esperé allí.
Las horas pasaban y él no aparecía.
De repente mi teléfono móvil empezó a sonar.
Miré la pantalla y era él.
Me dijo que no vendría, que no me quería ver más.
Colgué.
No quería oírle.
Agaché mi cabeza y me fui de aquel lugar, "nuestro" lugar.
Llegué a mi casa llorando. Desolada.
Él me había abandonado.
Me había dejado sola.
Sola.
Elegir.

Maldición.
Te dije que no lo probaras, que si empezabas no podrías parar, que al final, el tabaco ganaría la última batalla, que te alejaría de mi.
Te dije tantas cosas que no recuerdo ya.
Te supliqué que me hicieras caso, que no convenía que empezaras.
Te daba igual.
No razonabas.
Empezastes con uno, luego, con varios al día, de ahí a las cajas diarias.
No parabas.
Parecía que tu salud no te importaba, ni la mía.
Con mi mano en el corazón decidí alejarme de ti.
Decidí dejar de formar parte de tu vida, de tu entorno.
Un día se me ocurrió plantearte mi última esperanza.
O el tabaco, o yo.
Elegiste el tabaco.
Me dolió, mejor dicho, me destrozó.
Pasaban los meses.
Te buscaste a otra.
Me olvidaste.
Yo seguía pensando en ti.
Hasta que un día me dije a mi misma basta.
No merecías que derramara ni una lágrima más.
Salí de casa.
Y al final, te olvidé.
sábado, 1 de enero de 2011
Decidir.

Era lo único que le quedaba.
El amor.
Lo había perdido todo.
El trabajo, su casa, sus amigos, a su familia...
Su única esperanza era encontrar a alguien especial.
Lo intentó.
Conoció a una joven.
Tenía unos tres años menos que ella.
Se querían, mejor dicho, se amaban.
Todo era precioso.
Regalos, emoción, ilusión.
La pareja perfecta.
Él temía perderla.
Un día, sin saber por qué, ella desapareció de su vida.
Sin una nota.
Él, desconcertado, la buscó por todos los rincones del mundo.
Se maldijo a si mismo.
No pudo más.
Su situación le sobrepasó.
Su última esperanza era el amor, y él, lo acababa de perder sin razón.
Días más tarde se enteró que su amada no se había ido sin más.
Su amada había fallecido.
Estaba enferma, pero no lo quería confesar.
Le dejó una carta que él no leyó.
Él, decidió que sin su amada no querría vivir.
Su última decisión fue reencontrarse con ella.
Así lo hizo.
Perdió su vida.
Sin ella no quiso vivir más.
Se rindió.
Perdió.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Mi abuela se rascaba aprovechando que acababa de dar una vuelta completa a la labor de punto y que una de las agujas había quedado oportunamente liberada de la trama para aliviar su picor de espalda. Estábamos sentadas en torno una mesa camilla colocada frente al televisor bajo cuyas faldillas empezaba a renquear un brasero de picón. Cuando esto ocurría, mi abuela sustituía rápidamente la aguja por el atizador, y removía las brasas que desprendían, entonces, un intenso y reconfortante calor. Aprovechaba yo el momento para meter la cabeza bajo las faldillas de terciopelo verde y observar el rojo resplandor de los rescoldos abriéndose paso entre las bragas, los calcetines y los pañuelos tendidos en una cuerda estratégicamente clavada entre dos patas opuestas. De repente, cuando más aturdida estaba por el intenso calor y más ensimismada e hipnotizada por aquel magma de carbón, mi abuela me traía inmediatamente de vuelta a la realidad al grito de “¡niña, que te atufas!”, y yo sacaba, muy a mi pesar, la cabeza de aquel paraíso incandescente para volver a la tibia realidad de la televisión encendida y de las vecinas charloteando al otro lado de la calle.jueves, 16 de diciembre de 2010
No lo hagas.

Beberé.
No me importan las consecuencias. Me dije a mi misma.
Dije que solo sería un trago.
Pero una cosa llevó a la otra.
Ahora estoy en una acera tirada. Sin un lugar donde dormir.
Maldigo aquel primer trago.
Aquel ofrecimiento que me dieron.
"Solo es alcohol" decían.
Pero nadie me habló de la adicción.
De la necesidad.
Del "mono".
Del alcohol pasé al tabaco.
Pruébalo me decían.
"No es malo".
Me hicieron creérmelo.
Pegué una calada.
A la primera le siguió otra.
Y otra.
Otra más.
No podía parar.
Sin el tabaco no era nadie.
Era una pura obsesión.
Un día de fiesta me ofrecieron un porro.
No podía decir que no.
Además había oído que la sensación era genial.
Lo probé.
Otro error más a mi larga lista.
Me volví adicta.
Alcohol.Tabaco.Drogas.
Una noche me ofrecieron una pastilla.
Decían que te hacía sentir mejor.
La probé.
¿Qué podía perder?
Lo mezclé con alcohol.
Mezcla fatal.
Lo único que recuerdo es que desperté en el hospital.
Sin saber qué hacer.
Sola.
Abandonada.
Remordimientos.
Ojalá volviera a aquel día en que dije que sí.
Ojalá pudiera recuperar mi vida pasada.
Ahora ya es tarde.
Me han olvidado.
Estoy en la calle.
Sin nadie.
Sola.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Acciones puras

Acciones puras sin rastro de pensamientos,
arcos y balas,
escuetas, silbantes a ras de suelo.
Acciones puras sin rastro de pensamientos,
cimas altas,
montañas blancas,
azules glaciares de fuego.
Acciones puras sin rastro de pensamientos,
tifones de neurosis
y volcanes de lluvia
sobre un negro fuego.
Acciones puras.
sábado, 11 de diciembre de 2010
No.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Homenaje a lo que somos
Esto es un homenaje a los que amamos, a las circunstancias que se cruzaron para convertirnos en lo que somos.
Tornado
Aquella tarde se hizo repentinamente de noche y la lluvia y el viento azotaron la isla con una violencia imprevisible. Se invirtieron los árboles como un distorsionado reflejo de sí mismos, exhibiendo sus confusas raíces; volaron, entre hojas de papel y escombros, tejados de naves comerciales, se pusieron en huelga los semáforos hartos de sus extenuantes jornadas laborales. Las parejas que discutían en sus casas cesaron de hacerlo ante la inusitada reprimenda de la naturaleza desatada, ¡qué eran las vanas disputas familiares comparadas con aquel iracundo torbellino! Algunos niños se desmayaron inexplicablemente en sus aulas momentos antes de que el huracán irrumpiera en nuestras vidas atenazados por la tensión eléctrica de la atmósfera. Una desazón había reinado en las mentes de los habitantes de las islas, tan negra y espesa como la torrencial lluvia que dejó a hombres, mujeres y niños boquiabiertos ante tamaña intensidad derramada, ante aquella exhibición de grandeza que tan pequeños y unidos nos hacía sentir a todos.miércoles, 8 de diciembre de 2010
Imagina.

Imagina un mundo donde no importe tu color de piel.
Donde la raza no sea significativa.
Un lugar en el que tú impongas tus propias leyes.
Donde no haya ningún tipo de violéncia y los niños solo se preocupen de jugar.
Un lugar donde las armas lleven balas de agua y bombas de pompas de jabón.
Y que dormir sea lo más simple del mundo.
Sin preocupaciones ni agobios.
Imagina tu mundo ideal.
Nenúfares
Hay días lisérgicos y multicolores, hay días caleidoscópicos y brillantes como la perfecta procesión geométrica de cristales en un copo de nieve. Hay días tristes y anodinos, grises domingos de nubes deshilachadas. Hay días de tempestad y de calma, ingentes maremotos sin aparente salida; hay luminosas pinceladas de paz bajo la cegadora niebla de la noche. Hay ángeles dorados de largos cabellos, hay demonios enfebrecidos y obscenos buscando un alma a la que torturar, una sangre en la que inocular la duda. Hay palacios blancos de cristal, inmaculadas doncellas, pájaros de fuego y arena, y cenizas. Hay lluvia en el desierto, apartamentos abandonados en una playa invernal; pompas de jabón cayendo en picado como pesadas bolas de acero. Hay días de vértigo, de angustia incontrolada, de latidos lacerantes, de gritos nocturnos sin respuesta. Hay lágrimas de barro y cumbres grises en mesetas abandonadas. Hay luz sin sombra, camino sin destino y esperanza frustrada. Hay montañas y hay valles y hay serpenteantes arroyos soñando hipnóticas melodías desde sus profundidades. Hay sirenas de fuego, máscaras de barro, puntiagudos salientes en las rocas del abismo, un silencio ensordecedor, una calma muerta y aislada…Hay días diferentes unos de otros, pero tras esa aparente variedad, tras ese movimiento constante y periódico subyace una fuente, una fuente clara y serena donde habitan indolentes y aromáticos nenúfares.
Miedo
Libertad.
Querer.
Miedo.
Periquita
Soy Periquita,la diáspora libelulílica de la estación caliente,
el torrente ligero de la amapola dorada que esconde entre sus pétalos un recipiente secreto
dispuesto a ser hallado por el más osado, el menos discreto, el más valiente.
Soy el saliente del acantilado por el que caen en picado las hadas que se alejan de la orilla
para encontrar,
exhaustas,juguetonas y volátiles
a su tierno y frágil amado.
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