jueves, 6 de enero de 2011

Dejar.



Habíamos quedado en nuestro sitio preferido.
Yo estaba emocionadísima.
Me vestí, me maquillé, me adorné con cosas que a mi no me gustaban pero a él sí.
Le esperé allí.
Las horas pasaban y él no aparecía.
De repente mi teléfono móvil empezó a sonar.
Miré la pantalla y era él.
Me dijo que no vendría, que no me quería ver más.
Colgué.
No quería oírle.
Agaché mi cabeza y me fui de aquel lugar, "nuestro" lugar.
Llegué a mi casa llorando. Desolada.
Él me había abandonado.
Me había dejado sola.
Sola.

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