
Hay personas que no están,
otras que sí;
unas que están algunas veces y otras no.
Nosotros también somos como esas personas,
como las hojas secas que la tierra deshace y
se traga para crear nuevos frutos.
Hay personas que se protegen y por ese mismo motivo hieren,
y personas que decidieron dejar el miedo atrás para no herir y
ser heridas.
Nosotros también somos como todas esas personas.
Las flechas pasan de largo ante un pecho descubierto, transparente,
porque no hay nada de lo que protegerse.
Y uno mira hacia atrás y se ríe de lo poco importante que es,
de que su orgullo, su vanidad y su miedo son el espejismo
de una falsa importancia. La verborrea mental del grano de arena en el desierto.
Y entonces nos partimos de risa, sí, nos reímos de nosotros mismos
y decidimos caminar ligeros,
con nuestros supuestos defectos, que no son sino nuestra grandeza,
nuestra majestuosidad,
abiertos al mundo,
sin lastres,
sin resentimiento,
sin coraza.
Sólo sintiendo la brisa del mar y
el sonido de las campanas sonmolientas
un día cualquiera,
en una vieja y hermosa iglesia ,
a quien la bomba del miedo
arrancó el techo de cuajo
para dejar pasar la
vivificante y tamizada luz del día.
Sólo puedo decir una cosa.
ResponderEliminarME ENCANTA.
Un beso enorme y ¡alegría!
ResponderEliminar