
Temor, odio, desesperación, rabia, impotencia. Millones de sentimientos se agolpan juntos sobre ella. No sabe cómo actuar, como pensar y sobre todo, no sabe qué debe sentir. Qué sería lo más beneficioso para ella.
Dejar el pasado de lado, enfrentarse al futuro e intentar vivir el presente, o bien, resignarse a vivir con ese malestar incesable en lo más profundo de su ser. Escuchar a su corazón, o por el contrario a su cabeza. Expulsar de su interior un intenso grito, que si se analizara a conciencia, se encontrarían restos de frustración, dolor e inseguridad o quizá, lo mejor sería reprimirlo y guardarse esos sentimientos en su interior, escondidos, muy dentro, a la espera de ser liberados. La respuesta parece obvia ¿verdad?
No crean, es más difícil de lo que en un primer momento pueda parecer.
Y sin quererlo, una sensación de vacío recorre su cuerpo, como una sacudida.
Vuelve a la realidad.
No tiene elección.
Sólo existe un camino y, desgraciadamente, el suyo hacía tiempo que estaba escrito.
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