El dulce perfume del jazmín entra por las narinas hasta aposentarse en aquellos recónditos lugares del cerebro en que dormitan las más placenteras sensaciones del pasado: la leche condensada succionada del bote, los polos de limón a peseta en el puesto de helados del barrio, la tarta de manzana recién horneada exhalando su perfume a través de la entreabierta puerta del horno y una tira de regaliz rojo, dulce y ácido como la sangre que brotó cuando la espina de una rosa prohibida se clavó en la yema de santa teresa de mi dulce, lacerado y místico dedo.viernes, 8 de abril de 2011
Dulce
El dulce perfume del jazmín entra por las narinas hasta aposentarse en aquellos recónditos lugares del cerebro en que dormitan las más placenteras sensaciones del pasado: la leche condensada succionada del bote, los polos de limón a peseta en el puesto de helados del barrio, la tarta de manzana recién horneada exhalando su perfume a través de la entreabierta puerta del horno y una tira de regaliz rojo, dulce y ácido como la sangre que brotó cuando la espina de una rosa prohibida se clavó en la yema de santa teresa de mi dulce, lacerado y místico dedo.
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Jazmín jazmín, jajaja (:
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