
Beberé.
No me importan las consecuencias. Me dije a mi misma.
Dije que solo sería un trago.
Pero una cosa llevó a la otra.
Ahora estoy en una acera tirada. Sin un lugar donde dormir.
Maldigo aquel primer trago.
Aquel ofrecimiento que me dieron.
"Solo es alcohol" decían.
Pero nadie me habló de la adicción.
De la necesidad.
Del "mono".
Del alcohol pasé al tabaco.
Pruébalo me decían.
"No es malo".
Me hicieron creérmelo.
Pegué una calada.
A la primera le siguió otra.
Y otra.
Otra más.
No podía parar.
Sin el tabaco no era nadie.
Era una pura obsesión.
Un día de fiesta me ofrecieron un porro.
No podía decir que no.
Además había oído que la sensación era genial.
Lo probé.
Otro error más a mi larga lista.
Me volví adicta.
Alcohol.Tabaco.Drogas.
Una noche me ofrecieron una pastilla.
Decían que te hacía sentir mejor.
La probé.
¿Qué podía perder?
Lo mezclé con alcohol.
Mezcla fatal.
Lo único que recuerdo es que desperté en el hospital.
Sin saber qué hacer.
Sola.
Abandonada.
Remordimientos.
Ojalá volviera a aquel día en que dije que sí.
Ojalá pudiera recuperar mi vida pasada.
Ahora ya es tarde.
Me han olvidado.
Estoy en la calle.
Sin nadie.
Sola.
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